Colombia en alerta roja total

El presidente Iván Duque ha ordenado la total militarización del país ante la masificación de las protestas callejeras en contra no solo de su proyecto Reforma Tributaria que eleva los impuestos a los productos de primera necesidad, sino contra toda la incapacidad, incompetencia y corrupción de su gobierno. Ha recurrido Duque a la llamada “asistencia militar”, figura difusa y extraña, que no es más que carta blanca para actuar militarmente en contra de las manifestaciones de protesta, respondiendo de esta manera al llamado del expresidente Uribe Vélez de de autorizar a policías y soldados a disparar, supuestamente para defender su integridad y la de la ciudadanía.

Lo que realmente hay en Colombia es una ruptura social con el viejo y corrupto poder, que empezara a sentirse con fuerza en las manifestaciones multitudinarias de noviembre de 2019 que fueron violentamente reprimidas y que cesaron por la llegada de la crisis sanitaria. El desprestigio del gobierno es total y las posibilidades de profundos cambios en las elecciones presidenciales de 2022 son reales.

Al militarizar el país, busca el gobierno y la clase política dominante destruir violentamente la protesta social. Ensayan nuevas fórmulas de guerra de baja intensidad. Recurren a la magnificación de las acciones de saqueo y vandalismo que son realizados por grupos infiltrados de los organismos de seguridad y por algunas bandas delincuenciales que aprovechan la situación para el pillaje, para justificar el violento accionar militar. Pero no es el vandalismo la esencia de las marchas, que se caracterizan por su radicalidad, pero también por el pacifismo e incluso por la alegría, el uso de la música, el teatro y el arte en general. La policía reprime indiscriminadamente las marchas pacíficas mientras permite el actuar de los saboteadores. Es incalculable el número de personas muertas, heridas, detenidas y desaparecidas a manos de la represión policial.

La militarización total y extrema que ha ordenado el presidente Iván Duque es, por un lado, pretender apagar con gasolina un gran incendio social ocasionado por la violencia, la corrupción, la ineptitud del gobierno, la absoluta incapacidad de Duque, y por otra parte, realizar una maniobra desesperada, militarista y violenta, para exterminar los sentimientos de cambios políticos de fondo que reclama la ciudadanía. Es una maniobra violenta para perpetuarse en el poder ante la posibilidad de ser desplazados del mismo, no por las manifestaciones multitudinarias de estos cuatro días, sino por las perspectivas que se avizoran para las elecciones de 2022.

Hay que estar alertas por el desarrollo de los acontecimientos en estas horas días y días, la situación es extremadamente grave.

Jaime Cedano Roldan

Sevilla, mayo 2 de 2022

Nota: Les invitamos a escuchar y conocer más análisis sobre esta situación el día jueves en el programa radiofónico Suenan timbres, contaremos con las opiniones autorizadas de líderes y lideresas sociales y analistas políticos de Colombia.

Acerca de Jaime Cedano Roldan

Colombiano, residente en Sevilla. Analista y activista político
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