Rompiendo silencios

El jueves 24 de marzo de 2011 iniciamos el programa “Suenan timbres”, en Radiopolis, radio comunitaria de Sevilla., España. Nunca habíamos hecho radio, aunque sí mantenido contacto con los micrófonos y megáfonos en una larga historia de mítines, recitales, marchas, asambleas, y hasta lecturas del evangelio en la iglesia de Guaduas por allá en el año de 1973.

La idea de tener un programa de radio era una obsesión recién llegados de Colombia pues sentíamos la necesidad de contar lo que allí estaba pasando, hablar de esa guerra interminable y de las muertes de cada día. Palabriar el dolor y la nostalgia. Escogimos el nombre del programa por un poemario escrito en 1926 por Luis Vidales, poeta vanguardista, social, irreverente, bohemio y contestatario, quien reflejaba en sus poemas las nacientes luchas sindicales, estudiantiles y campesinas de aquella década. Para conocer un poco en lo que nos estábamos metiendo hicimos un curso básico de radio de unas 12 horas con la Asociación de Radios Municipales y Ciudadanas de Andalucía.

En las primeras emisiones del programa hablábamos solo de Colombia y de sus tragedias, poniendo música y leyendo de vez en cuando uno que otro poema. Posteriormente empezamos a hablar de América latina, y de Palestina, y del Sahara. Al pasar el tiempo y conociendo mejor el entorno, se introdujo el tema de la inmigración. Un par de años después, con un poquito de confianza en el cuerpo, empezamos a hablar de la política española y europea. Pero no solo hablábamos de las tragedias, también de las resistencias y las esperanzas, y también un espacio para compartir la voz y las denuncias de colectivos sociales de la ciudad de Sevilla.

El programa fue teniendo buena acogida y el 15 de enero de 2014 Suenan timbres empezó a hacer parte de la programación de una de las redes radiofónicas más importantes de España, la Asociación de Radios Municipales y Ciudadanas de Andalucía, integrada por un centenar de radios. De ellas, un número muy importante tienen nuestro programa como parte de su programación.

Radiopolis, la radio donde iniciamos el programa, nació en el 2006 como un proyecto de radio comunitaria aprobado por los vecinos y vecinas en asambleas en los barrios. Fue el más votado en el marco de los “Presupuestos Participativos”, que impulsó Izquierda Unida cuando cogobernaba con el PSOE en el Ayuntamiento. Realizar Suenan timbres no significaba ningún esfuerzo económico, pero tampoco, y mucho menos, ningunos fabulosos ingresos salariales como piensan mis buenas tías por allá a orillas del río Magdalena. El Ayuntamiento subvencionaba el funcionamiento de la radio, instalada en una torre de cierta nobleza histórica, la antigua torre del cambio de agujas de Renfe.

En el año 2011 el Partido Popular ganó las elecciones municipales y una de las primeras cosas que hizo fue suspender la subvención de Radiopolis e iniciar tramites para expulsarnos de La Torre, propiedad del ayuntamiento. Vino una gran batalla política, ideológica y cultural con la consigna de “Radiopolis se queda”. Teníamos una extraordinaria Junta Directiva en la asociación, y una buena Asamblea, que realizó un impresionante trabajo de denuncia, montaje de festivales, debates y actos. Y nos quedamos. Empezó una nueva etapa para la supervivencia autogestionada, que significó un interesante proceso de organización por parte de los colectivos y personas que hacíamos la radio. Asambleas, debates, iniciativas, tareas. Vida comunitaria. Nos asignamos, además, una cuota de afiliación y otra de sostenimiento. Algunos programas tenían patrocinadores o los financiaban sus colectivos. Habíamos logrado ganar una buena batalla, teníamos que aprender a sobrevivir en autogestión. Mucho se avanzó. Pero después estallaría la burbuja, llegó la gran crisis y muchos programas sucumbieron. Radiopolis, como la vieja Torre de la Aguja siguió de pie. Otros programas han caído en medio de la crisis pandémica. Radiopolis sigue. Suenan timbres también.

Por nuestra parte, para conseguir recursos para las cuotas y gastos de realización de Suenan timbres, hemos realizado en todos estos años diversas iniciativas como vender camisetas, libros y gorras. Y el sancocho. Un afamado sancocho anual que convocaba a mucha gente, el último de ellos realizado en La Casa Grande del Pumarejo, exactamente un mes antes de que decretaran el Estado de alarma por la llegada de la pandemia. A pesar de las dificultades hemos logrado mantener con vida a “Suenan timbres” en estos complicados y difíciles tiempos de diversos confinamientos, montando el estudio de grabación en el “insonorizado” hueco de un armario de la casa.

Somos Suenan timbres, la palabra que camina, la América latina en las radios comunitarias de Andalucía.

Te invitamos a apoyar a Suenan timbres aportando desde la Plataforma Verkami en la que estamos impulsando una campaña de mecenazgos o apadrinamientos.

Campaña de apoyo a Suenan timbres — Verkami

Acerca de Jaime Cedano Roldan

Colombiano, residente en Sevilla. Analista y activista político
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